Breve ensayo acerca de la teoría de las Inteligencias Múltiples
La teoría de las inteligencias múltiples fue propuesta por el psicólogo estadounidense Howard Gardner como contrapeso a la tradicional visión de la inteligencia única. En su teoría Gardner entiende la inteligencia más allá de una habilidad cognitiva como una serie de capacidades que posee todo individuo y que van desarrollándose a lo largo de la vida siendo agrupadas en ocho categorías pedagógicas. En sí el propio concepto de inteligencia es difícil de discernir puesto que en la propia Historia de la Psicología siempre ha sido complejo explicar qué es la inteligencia y si existen distintos “tipos de inteligencias”. Históricamente se había concebido que sólo había una inteligencia, sin embargo, Howard Gardner establece que existen al menos ocho tipos de inteligencias que poseen todos los individuos, las diferencias por tanto entre cada persona estarían en la manera de recurrir a estas en cada situación específica.
La
teoría de Gardner ha generado un cambio drástico en la educación de los
individuos, pero al mismo tiempo en el plano científico esta teoría carece de
rigor ya que en muchos casos el propio Gardner no se pone de acuerdo a la hora
de referirse a la relación entre estos tipos de inteligencias o si estas son
completamente autónomas o dependientes unas de otras. El modelo desarrollado
por el psicólogo estadounidense pone en duda los procesos tradicionales por los
que se ha medido el desarrollo cognitivo como las Pruebas de Coeficiente
Intelectual (CI), pero ello no justifica que estemos hablando de la existencia
de numerosas inteligencias. Uno de los mayores problemas de la teoría de
Gardner es que puede llevar a una confusión entre los términos de habilidad e
inteligencia al mismo tiempo que se hace una distinción entre lo que es talento
y lo que es inteligencia lo que puede causar una proliferación de posibles
habilidades humanas que acaben calificándose como “inteligencias”.
El libro de Gardner
recurre a la biología y la antropología, pero carece de un método que sirva
para comprobar la certeza de dicha teoría, los ocho criterios que utiliza
Gardner para medir lo que es la inteligencia no son aplicados a estas mismas y
tampoco se resuelve si estas inteligencias son autónomas o hay por otro lado
inteligencias cuyo desarrollo es vital para poder desarrollar las otras. Así
sucedería con la inteligencia lógico-matemática y la lingüística puesto que sin
el aprendizaje numérico y de interpretación de signos no sería posible
desarrollar otro tipo de inteligencias. En sí la teoría de las inteligencias
parte de una base moderna y revolucionaria, pero al mismo tiempo sigue dentro
de la línea de las teorías sobre el aprendizaje desarrolladas a mediados del
siglo XX y recoge el trabajo de otros autores como las tesis de Carroll o el
modelo cognitivo de Horn.
La propia teoría no toma
en consideración las diferencias de género o culturales que son muy importantes
puesto que se ha demostrado que fuera de la esfera del mundo occidental muchas
otras culturas entienden de una manera totalmente distinta el proceso de
aprendizaje y algunas incluso han mostrado la ausencia de una o varias de estas
supuestas inteligencias como la musical o la artística que Gardner en su teoría
establece como inteligencias propias e inherentes a todos los individuos. El
propio autor más tarde establece que su estudio tiene un carácter más
divulgativo y que se trata de una recopilación de testimonios reunidos a la
espera de que se construya un esquema científico que pueda probar dicha teoría,
admite por igual que quizás muchos de estos elementos que él denominó como
inteligencias debían de haberse calificado de manera más acertada como talentos
puesto que la inteligencia es una habilidad cognitiva en la que intervienen un
sinfín de variables.
En general, por lo tanto, se puede decir que la teoría de las inteligencias múltiples es una propuesta
descalificada si se mira únicamente desde el ámbito de la investigación
científica debido a que carece de evidencias fidedignas que sustenten dicha
hipótesis, sin embargo, es una hipótesis que ha tenido enormes implicaciones en
el ámbito educativo debido a que esta obra abrió el paso al desarrollo de la
enseñanza plural y a muchos de los actuales métodos de innovación educativa que
van más allá de los modelos tradicionales de aprendizaje basados en las
evaluaciones numéricas y los conocimientos memorísticos. Los investigadores
contrarios a esta teoría han esgrimido que el método de enseñanza personalizada
que propone donde cada alumno es el protagonista de su propio proceso de
aprendizaje es irrealizable en las aulas, otros opinan que la práctica de esta
teoría puede generar una mayor extensión de contenidos que sean inabarcables o
que un conocimiento que esté basado sobre todo en la reflexión y la duda puede
llevar al alumnado a ser supersticioso acerca de todo lo que se le enseñe.
En mi opinión la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner ha aportado una enorme variedad de beneficios en las aulas que superan con creces a esos supuestos inconvenientes debido a que establece el centro de atención sobre las habilidades innatas del alumnado. Al mismo tiempo se ha demostrado de manera práctica que esta teoría consigue adaptarse al ritmo de aprendizaje de cada alumno potenciando su autoestima y ayudándolos a desarrollar una serie de habilidades sociales que van más allá del simple conocimiento teórico. Podemos afirmar como explica Héctor Ruíz Martín que al opinar sobre qué contenidos pedagógicos deben de ser aprobados en cada asignatura hay una parte donde la ciencia no puede ayudar ya que al decidir qué tenemos que aprender le damos a cada conocimiento un valor propio que se ha decidido de manera consensuada por parte de toda la comunidad. Además, el propio proceso de aprendizaje en los centros escolares va más allá de un conocimiento teórico del temario ya que se quiere formar al alumnado en una serie de valores sociales basados en la convivencia, la cooperación y el respeto consiguiendo que estos tengan conciencia sobre el peso de sus propias acciones; de ahí que la teoría acerca de las inteligencias múltiples de Gardner encaje tan bien en una comunidad de docentes donde se fomenta el avance de los alumnos que poseen otra serie de habilidades que va más allá de las lógico-matemáticas y las lingüísticas.
La cantidad de proyectos basados en la
teoría de Gardner nos permite observar el éxito de esta obra en su aplicación
práctica en el ámbito educativo, ejemplo de ello son el proyecto IPPE que se
dirige a alumnos de sexto con problemas escolares o el proyecto ATLAS que tiene
numerosas vertientes sobre la enseñanza a niños superdotados o con problemas de
aprendizaje y que ha rejuvenecido la manera de enseñar asignaturas como
Historia o Geografía. En general podemos decir que la teoría de Gardner ha
contribuido al desarrollo de los nuevos modelos de educación personalizada basados
en el uso de las nuevas tecnologías digitales y con docentes que actúan como
guías durante dicho proceso de aprendizaje.